La primera vez que leí esta noticia no me la creí. Me parecía demasiado increíble y maravilloso que la ciencia hubiese alcanzado este punto. En el Hospital Universitario de Utretch (Holanda) han implantado con éxito un cráneo de plástico elaborado con una impresora 3D.
La paciente, de 22 años, sufre una enfermedad ósea que estaba incrementando el tamaño de su cráneo de tal manera que la estructura estaba presionando su cerebro. Ya había perdido la visión, y si no se intervenía moriría con el paso del tiempo.